CERRO DRAGÓN

Una niña que su país estaba en guerra, se viene a se viene a Iquique para estar a salvo. Esta niña venía de China, su abuelo mandó a un dragón a cuidarla y protegerla, pero resulta que la niña tuvo que volver a su país natal, con su padres y el dragón se quedó acá, esperándola... dicen que todavía duerme, esperando al día que llegue la niña, ese día se despertará el cerro.

Jessica Díaz, 6º año B, Academia Iquique

EL PADRE DE CAMIÑA
Por la pampa de Tarapacá caminaban dos indios; caminaron mucho y sin darse cuenta, fueron sorprendidos por la noche. Temerosos del frío nocturno prendieron una fogata y al hacerlo, se llevaron una gran sorpresa: ¡el fuego caminaba!
-Ay Dios, el fuego camina, el fuego corre!...
- gritó despavorido uno de ellos.
-¡Huyamos, hermanito, huyamos! – propuso el otro. Y veloces, corrieron aterrados a refugiarse en la parroquia de Camiña. Agitados y muy nerviosos tocaron a su puerta.
El cura se sobresaltó: “¿Qué pudo haberle ocurrido a esta gente, de ordinario tan tranquila, para que reaccionaran así...?”. Los indios no articularon sino este lamentable estribillo:
-¡Ah, taitita por Dios...!
-¡Ah, taitita por Dios...!
Difícil trabajo tuvo el sacerdote tratando de calmar a los indios, que le dijeron que el diablo se había metido en la fogata y corría a la siga de ellos.
Sin perder un minuto, el cura invitó a los indios a caminar con él hasta el lugar donde habían ocurrido los acontecimientos. Una ve allí, lo bendijo y recogió terrones de “esa Tierra” para analizarla con tranquilidad. En la paz de su parroquia la examinó y terminó por descubrir que “aquella Tierra” contenía nitrato de potasio. Una sana inquietud le guió al jardín. En su mano empuñaba una cantidad de “tierra” y pensaba: “¿qué pasaría si la arrojase a mis plantitas...?”. Y persinándose, la tiró. La sorpresa no se hizo esperar: las plantas crecieron vigorosamente y de manera espléndida: Era como la primavera del más hermoso florecer.
Los lugareños pensaban que aquello era milagroso.
-El jardín del señor cura está bendito – murmuraban. Pero el murmullo irritó al buen cura de Camiña, que era medio sabio y medio santo. Entonces les explicó:
-No, hermanos, nada de milagros. Entren a la iglesia para que vean algo que les hará calmar su inquietud.
Abrió una caja, exhibió la tierra fortificante y luego les explicó:
-Esto que ven aquí no guarda magia alguna. Si les agrada, a esta bendita tierra la llamaremos “tónico para el reino vegetal”. Les repartiré un puñadito y luego me contarán cómo se hermosean sus hortalizas y sembrados.
Desde entonces Camiña floreció en gracias nuevas portentosas a los ojos de los pobladores, y más tarde del mundo, ya que el nombre de Chile viajó, a partir de 1879, impreso en los sacos salitreros que exportaba en enormes cantidades como sinónimo de “Patria de la Felicidad”.

Francisco Arenas, 6º año A, Academia Iquique

LA MÚSICA DE LAS MONTAÑAS (CUENTO AYMARA)


En el norte de Chile, en un pueblo que está en la Cordillera de los Andes, vivía Chuku, un niño aymara. Él había tallado con mucho esfuerzo, una hermosa quena, pero esta quena, tenía un problemita: NO SONABA. Por eso, le pidió al yatiri -un sabio anciano del ayllu-, que le mostrará el sendero por donde llegar hasta la vertiente sagrada, ahí decían, un misterioso sereno le daría sonido a su quena. El anciano, muy testarudo, no quería reverlarle el camino a Chuku, porque decía que era muy peligroso y aún no era el momento, pero Chuku, todos los días, le rogaba por lo mismo...
Un día el anciano llamó a Chuku y le dijo, que había llegado la hora de reverlarle el camino, pero que debía tener mucho cuidado, porque le sereno era también un ser malvado y podía provocar enfermedades...
Chuku y su hermana partieron al amanecer hacia la vertiente sagrada, caminaron por quebradas, cerros, cruzaron arroyos y riachuelos, Chuku tenía la esperanza que el sereno le diera melodía al instrumento, pero también tenía temor, pues no debían dejarse ver por el espíritu...
Al llegar a la vertiente sagrada, Chuku tomó la quena y nuevamente, comprobó que no sonaba, la dejaron a la orilla y se escondieron...
El sapo, símbolo andino del agua y de la fertilidad, cantó al lado del sereno, quíén llenó de melodía al bello instrumento. A la mañana siguiente, Chuku tomó su quena y sopló, ¡qué maravilla!, de ella salía la música más hermosa.
Los hermanos regresaron al ayllu a tiempo para la fiesta de la limpieza de los canales, mientras hombres afanaban en las zanjas, las mujeres preparaban la comida y Chuku se pudo incorporar rapidamente a la fiesta y tocar.

Consejo Nacional de Televisión, www.novasur.cl

LA RUBIA

Una mujer delgada, joven y de largos cabellos claros, deambula por las pampa...Su alma vaga por el desierto buscando sin descanso a su familia a la que tuvo que dejar forzadamente. Su historia es conocida por todos los ancianos de la zona y dicen que cada vez que sale de su tumba busca casa por casa a sus seres queridos, dejando un olor nauseabundo a su paso. Las oficinas salitreras son testigo de su constante peligrinar. Vestida con una túnica negra pedía alojamiento en cada vivienda y gracas a su poder de convencimiento y sus ojos indefensos terminaba por entrar al hogar pampino en busca de sus hijos. Al no encontrarlos, desaparecía misteriosamente.
Para muchos "La Rubia" representa a todas la personas que se niegan a abandonar su tierra ...como un espiritú que protege a los entrañables hijos de las calicheras.

Felipe Bello, 6º año A, Academia Iquique.


LA TIRANA

La leyenda de La Tirana comenzó a gestarse en los albores de 1935, cuando Diego de Almagro salió del Cuzco a la Conquista de Chile al mando de 500 españoles y 10.000 nativos peruanos.
Iban con ellos hombres importantes: Paullu Inquell Tupac, príncipe de la familia de los Inkas y Huillac Uma, Sumo sacerdote de la extinguida religión del sol. Ambaos eran tratados en forma deferente por los españoles por su elevada jerarquía y estaban destinados a pagar con sus vidas, si se producía algún conato de rebelión entre los aborígenes que formaban parte de la expedición.
Acompañaba en la expedición a Huillac Uma, su hija Huillac Ñusta. De regreso a Chile, Huillac Uma huyó a la provincia de Charcón para unirse a la rebelión del Cuzco.
Sugestionada por el ejemplo paterno, a la altura de Pica, Ñusta Huillac huyó seguida de un medio millar de nativos peruanos y se refugió en el bosque de tamarugos que hoy llamamos Tamarugal y que queda en las afueras de los pueblos de Canchones y La Tirana.
Durante cuatro años Ñusta Huillac, rodeada de valerosos secuaces, vióse libre de la opresión extranjera. Fue regla entre ellos poner muerte a todo espoñol y a todo lugareño bautizado que cayese prisionero en su poder.
...Un día sus guerreros condujeron ante su presencia a un castellano apresado en los lindes de los tamarugos. Interrogado dijo llamarse Vasco de Almeida y pertenecer a un grupo de mineros establecidos en Huantajaya en busca de la mentada Mina del Sol.
Mirarlo y enomorarse fue una sola cosa. El corazón de la Ñusta, tan implacable, comenzó a latir más aprisa y ha amar de ese mismo instante al hombre cuya vida el destino colocaba en sus manos de sacerdotisa y de guerrera.., pero lamentablemente, reunidos los sacerdotes de la tribu acordaron quese le aplicase la pena de muerte al prisionero. La Ñusta encontró una fórmula para prolongar la vida de su amado, diciendo que la ejecución debía retardarse hasta el cuarto plenilunio.
Durante esos cuatro años el prisionero y la Ñusta dialogaron bajo los tamarugos; él hablo de un solo Dios Todopoderoso Creador del Cielo y de la Tierra. Le habló de María, de la inmortalidad, de la supervivencia del alma sobre el cuerpo, de un Más Allá de eterna bienaventuranza, de amor y felicidad... Huillac le preguntó al español si "el ser cristiana y morir en el seno de tu fe, mi alma vivirá unida a la tuya... Así es, amada mía, contestó el portugúes. Pues bien bautízame, castellano, quiero ser cristiana"...Altiva y serena se dirigió con su amado a la fuente de uno de los claros y de rodillas cruzó los brazos sobre el pecho. Almeida cogió agua de la fuente vertiéndola sobre su cabeza y pronunció las palabras sacramentales: "Yo te bautizo en el nombre del Padre, de el Hijo y del Espíritu Santo...". No terminó la frase porque una nube de flechas cayó sobre ellos.
Almeida de desplomó y Huillac, herida de muerte, llamó a los sacerdotes, a los ancianos, al pueblo y les habló: "Muero tranquila, dichosa y resignada, segura como creyente de Jesucristo de que mi alma inmortal se remontará a los altos del cielo y llegará al trono de Dios, junto al cual estará mi amado con quien permaneceré toda una eternidad. Si queréis que muera tranquila, prometedme que enterraréis mi cadaver al lado del mi amado y levantaréis sobre nuestra sepultura una cruz... la Cruz de los Cristianos".
Corrían los años 1540 y 1550 cuando Fray Rendón, evangelizador de Tarapacá y Pica, llegó al Tamarugal para levantar en todas partes estandares de Cristo... Cuando un día vió un arcoiris en el bosque de tamarugos y encontró una Cruz Cristiana en un de los claros del bosque. Fray Rendón vió en ella una especie de indicio del cielo, una llamada de recuerdo de la Princesa Tirana del Tamarugal. Por eso se edificó una ermita que, con el tiempo se convirtió en la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen de La Tirana, pensando en el escapulario carmelita que llevaba Vasco de Almeida.
Dicha Iglesia se convirtió desde los primeros años de su consagración en asidua romería de los naturales de los pueblos y sierras inmediatas.
La historia de La Tirana, de su amor y de su conversión, recorrió todo el Norte, traspasó la frontera y se convirtió en un leyenda.
Hoy, la Virgen de La Tirana es conocida en todo el mundo cristiano. Con su mensaje aatravesó los mares y cruzó montañas. Es un pueblo donde el desierto florece perdido en la soledad y en el que, a mediados de Julio, se juntan los Bailes Religiosos y peregrinos para adorar a su Reina, La Tirana, la Virgen del Desierto.

Eduardo Carrión, Juana Maldonado.


LOS GENTILES (O CHULPAS)
Cuenta la historia, que ellos vivieron en una época donde no existía el sol y que cuando se enteraron que este saldría, se enterraron vivos y con todas sus pertenencias, tesoros, cacharros de greda, alimentos, pues pensaban que cuando se escondiera nuevamente, ellos podrían salir y se salvarían... eso, no fue así...
En los pueblos del interior como Huaviña, la gente dice, que algunos gentiles pudieron sobrevivir a la aparición del sol y que por las noches de luna llena, cuando se escuchan las zampollas, son ellos los que corren por la chacras en busca de quinua.
Es por eso, que todas las noches de luna llena, hay que dejar quinua y frutas para ellos, así lo han enseñado los abuelos y así es como deber hacerse.

Consejo Nacional de Televisión, www.novasur.cl


LOS SOCAVONES DE PICA

Cuando los españoles vinieron a establecerse en estos lugares, no tuvieron acogida por los indios piqueños, por lo que se trasladaron a Matilla, donde fundaron una población. Uno de estos pobladores se enamoró de la hija del cacique de Pica, solicitándola a su padre para contraer matrimonio, a lo cual se negó el cacique. Dámaso Morales, que así se llamaba el español, insistió en su petición, obteniendo esta vez mejor resultado, pero con una condición tan difícil como imposible. Díjole el cacique a Morales que no tendría inconveniente en cederle la mano de su hija, siempre que le hiciera florecer el valle entre Pica y Matilla, lo cual fue para éste más terrible que la simple negativa anterior.
Y Dámaso Morales se puso a construir el primer socavón que se hizo en estos lugares, obtuvo agua, hizo florecer el valle y se casó con la hija del cacique. Los indios a ciertos hilos de agua los juntaban en unas represas que llamaban cochas, el español siguió esta veta horadando la piedra y la hizo seguir un cauce hasta las cochas que se vieron aumentadas en su caudal, el valle reverdeció y fue una flor en la arena, lo que quiere decir pica.

Maria Ignacia Saavedra, 6ºB, Academia iquique


MAMIÑA Y SU LEYENDA

...Retrocediendo en el tiempo, encontramos que los antiguos moradores no vivían precisamente en Mamiña, sino que tenían su residencia en el pueblo de QUIPISCA, ubicado frente al "corte" que hoy se llama "Cuesta de Dupliza". Mamiña era sólo una vivienda, o sea, un grupo de chozas destinadas a servir de refugio temporal a los pastores que iban con su ganado, a pastorear y a extraer de las canteras, la piedra volcánica (Toa Liparitica) que utilizaban en sus construcciones.
...Hace mucho tiempo, cuando recién el Inca Manco Capac comenzaba a estructurar el Imperio Tiahuantisuyo, las furias de la naturaleza se desataron en la cordillera y los deshielos, aumentados con el caudal de las fuertes lluvias, dieron forma a un gran aluvión que, tronando bajó por las quebradas. Las aguas tumultuosas arrasaron con QUIPISCA y los arroyos perdieron su pié, al llevarse la tormenta, la arcilla de su lecho. Finalizaba la tormenta, la catástrofe fue aún mayor, alcanzando a los moradores de la Región. La permeabilidad del terreno impedía el aprovechamiento del agua y las cosechas se secaron.
El cacique Pascual Cautin Ipaicho reorganizó su pueblo, en ls tierras de la actual MAMIÑA, parcelando y entregando a cada grupo familiar un terreno apto para el cultivo.
Pero, no se había dado todavía un nombre al lugar y ocurrió que habiéndose enfermado de gravedad su hija predilecta de Mamaocllo, hermosa Ñusta, princesa del Sol, que también era hija legítima de Manco Capac, fue traída por los médicos de la corte, como último recurso al no poder ser curada, a bañarse en aguas termales que poseía el Cacique Pascual Cautin. Allí se produjo el milagro de la mejoría de la Ñusta, y la amante madre Mamaocllo bautizó al pueblo con una admirable exclamación: MAMIÑA! (Niña de mis ojos).
Años después, los españoles rebautizaron el lugar, denominándolo San Marcos de Mamiña, nombre que ostenta en la actualidad, declarando oficialmente a la especie silvestre "sabinete", como flor que engalana su escudo.
Según la leyenda, así fue el origen y la fundación del pueblo; y, aunque pareciera irreal, no lo es tanto si la consideramos como otras de los pueblos vecinos. Además, la dispersión de nombres y apellidos le dá veracidad y la encuadra dentro de cierta lógica.

Eduardo Carrión, Juana Maldonado



QUEBRADA DE TARAPACÁ




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